jueves, 15 de octubre de 2015

PROTOCOLOS II






Los protocolos no encajan en sanidad. Por lo menos en lo que se refiere a la fisioterapia o la rehabilitación.

Es muy simple: ¿Si cada persona es diferente porqué les mandamos tratamientos iguales?. Pueden tener la misma patología, pero su manera de afrontarla, su entorno, su motivación, etc. serán diferentes. 
Por ejemplo, los que nos dedicamos a la neurología vemos que no se pueden realizar las transferencias de la misma manera con todas las personas a las que atendemos, aunque tengan la misma afectación. Las tomas, las indicaciones, el tipo de colaboración, los tiempos, etc. serán diferentes. 

Reconozco que los protocolos en fisioterapia interesan por varios motivos, buenos y no tan buenos. Por pretender imitar al sistema médico, por ganar en credibilidad científica, por tener un escudo al que recurrir si algo sale mal... incluso entiendo que son necesarios en algunas situaciones, cómo las actuaciones en casos de emergencia, aunque a la hora de la verdad siempre aparezcan variables que no se pueden controlar, y haya que improvisar. Por eso no entiendo los protocolos en fisioterapia más allá de unas pautas o guías que se puedan adaptar a cada paciente y situación. 

Soy consciente de que ello dificulta la investigación. Nos gustaría saber cuáles son los 10 ejercicios más útiles en tal situación para tener un 100% de recuperación en un corto periodo de tiempo. Criticamos que se hable de efectividad de tal concepto o método pero no se hayan delimitado los ejercicios concretos. No es tan fácil.

No existe una receta. Y en parte, me alegro. Porqué creo en el modelo centrado en la persona. Y creo que los protocolos despersonalizan la sanidad. 



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